Pasión

Entrevista con Federico Ramin, Corporate Chef de Unox Casa

7 minutos

Corporate Chef de Unox Casa con el SuperOven Model 1S al fondo
Estamos sentados en la Chef’s Table dentro del showroom de Unox Casa en Milán. El murmullo ordenado de la ciudad nos llega en tonos suavizados, filtrado a través de los grandes ventanales y transformándose en una melodía discreta que acompaña cada gesto. Frente al Model 1, Federico Ramin, Corporate Chef de la marca, se mueve con maestría elegante, cortando verduras frescas y dando forma a uno de sus platos signature. Entre un movimiento y otro, nos abre las puertas de su historia: desde sus inicios en cocinas con estrella Michelin, hasta la decisión valiente de entrar en el mundo corporativo, y los años trabajando con SuperOven. Y mientras el aroma de sus platos llena el aire, comparte su visión del futuro de la cocina doméstica - una construida sobre técnica, innovación y pasión auténtica.

Índice


Federico, ¿puedes contarnos cuál es tu primer recuerdo relacionado con la cocina?

Mi primer recuerdo de la cocina me lleva de vuelta a la infancia, a esas ocasiones especiales cuando mi familia y yo íbamos a un restaurante. No eran momentos frecuentes, solo unas pocas veces al año, y precisamente por eso tenían un aura especial.

Mientras todos se concentraban en el menú, yo me sentía atraído por algo completamente diferente. Hacía todo lo posible para espiar más allá del mostrador, cautivado por los gestos de los chefs, pizzaiolos, pasteleros, y por las llamas brillantes del horno de leña o el caos organizado de la cocina profesional. Me quedaba allí fascinado por ese pequeño teatro de manos que daban forma a los platos más deliciosos. En aquel entonces, nunca podría haber imaginado que esta curiosidad inocente se convertiría, años después, en una verdadera vocación.

¿Hubo entonces un momento preciso en el que te diste cuenta de que cocinar se convertiría en tu profesión?

De niño, me fascinaba el mundo de los animales y las plantas. Me imaginaba rodeado de microscopios y libros de biología, quizás algún día investigador o biólogo, descubriendo los secretos de la naturaleza. Al crecer, sin embargo, me di cuenta de que este mundo, aunque fascinante, era demasiado estático, demasiado confinado al laboratorio, demasiado distante de la energía que llevaba dentro.

Al mismo tiempo, siempre había estado la cocina - una pasión arraigada en mí desde la infancia, nacida de la curiosidad y el asombro ante los gestos de los chefs, las llamas del horno, el ritmo implacable de la preparación. En la escuela, cuando llegó el momento de considerar diferentes caminos profesionales, elegí seguir mi verdadera vocación entre ollas y sartenes.

Hoy, puedo ver claramente cómo estas dos pasiones se cruzan. Cocinar es arte y creatividad - puedes inspirarte en pintores, escultores o arquitectos - pero también abarca disciplinas científicas como la biología y la química. Cada plato se convierte en un laboratorio en miniatura, un lugar donde formas de conocimiento aparentemente distantes se fusionan para crear algo nuevo, vibrante y sorprendente.

Federico Ramin, corporate chef de Unox Casa

Has trabajado en varios restaurantes con estrella Michelin durante tu carrera. ¿Qué te llevó a dejar ese mundo para pasar a un rol más corporativo, aunque sigues cocinando?

Al inicio de mi carrera, tuve la suerte de conocer a Riccardo, la persona que me abrió las puertas de la alta cocina. Fue una experiencia iluminadora, un verdadero "alimento para la mente", capaz de alimentar mi curiosidad y despertar nuevas ambiciones. Desde allí, comencé a viajar entre restaurantes prestigiosos, sumergiéndome en diferentes cocinas y refinando gradualmente mi técnica.

Pero trabajar en restaurantes con estrella Michelin conlleva inevitablemente un alto precio. Horarios interminables, presión constante, una vida personal sacrificada casi hasta desaparecer: el tiempo libre se convierte en un lujo, a menudo solo una ilusión. Por mucho que amara profundamente ese mundo, sentía la necesidad de un equilibrio más humano, más sostenible.

Pasar a un rol corporativo fue, en este sentido, un punto de inflexión. Me permitió seguir cocinando - algo que nunca he querido, ni querré, abandonar - mientras también creaba espacio para mí mismo: viajar, cultivar pasiones, practicar deportes regularmente y vivir experiencias que antes parecían inalcanzables. En última instancia, la elección fue impulsada por la búsqueda del equilibrio entre pasión y vida, sin renunciar nunca a la esencia de mi profesión.

Eres el Corporate Chef de Unox Casa desde hace más de tres años. En tu opinión, ¿cuál es la fortaleza más notable de SuperOven?

Desde mi perspectiva, la verdadera fortaleza de SuperOven radica en su capacidad de nunca comprometer. Hablando como chef: tener en tus manos una herramienta que ofrece alto rendimiento, velocidad y precisión sin sacrificar nada es un privilegio raro. Eso, para mí, es su verdadera joya de la corona.

En los últimos años, he tenido la oportunidad de viajar extensamente para apoyar los lanzamientos de productos y la apertura de nuevos distribuidores en todo el mundo. En cada ocasión, desde ferias internacionales hasta eventos dedicados, he sido testigo de cómo esta tecnología logra sorprender tanto a quienes se acercan por primera vez a la cocina de alto nivel, como a profesionales entrenados. Y es precisamente esta combinación de rendimiento y fiabilidad la que, incluso hoy, continúa sorprendiéndome y reafirma mi convicción de que SuperOven representa un referente verdaderamente único en su campo.

Cheesecake vasca de Unox Casa

Viajando por el mundo con SuperOven, ¿cómo has visto cambiar las reacciones de la gente? ¿Has notado diferencias culturales curiosas o inesperadas en la forma en que las personas se acercan a la cocina y la comida?

En términos generales, creo que depende mucho de nuestro punto de partida cultural. Como italiano, por ejemplo, tengo una relación casi romántica con la comida: para nosotros es parte integral de la tradición, la familia y la convivencia. En otros países, sin embargo, cocinar puede adquirir significados muy diferentes. En algunos contextos, es casi una tendencia, una declaración de estilo de vida, más vinculada al estilo que a una necesidad real o a raíces culturales profundas.

Un aspecto que me impactó mucho viajando, especialmente en Asia, es la idea del compartir. En China, por ejemplo, nunca se pide un plato solo para uno mismo: los platos se colocan en el centro de la mesa y se comparten entre todos. Al final de la comida, cada persona ha probado todo, lo que refuerza un fuerte sentido de comunidad. En Occidente, por el contrario, el enfoque es más individual: pides un plato y lo consumes solo. Desde esta perspectiva diferente sobre la comida, creo que tenemos mucho que aprender.

También hay una dimensión interesante en la relación entre tradición e innovación. En los países occidentales, la tecnología a menudo se ve como una herramienta para crear nuevas recetas, reinterpretar clásicos y experimentar. En otras culturas, el enfoque es opuesto: la tecnología se adopta para preservar tradiciones, para replicar con máxima fidelidad los platos emblemáticos de un país. Es un equilibrio diferente, pero igualmente fascinante, que muestra cuán profundamente la comida está entrelazada con la cultura de quienes la preparan y comparten.

¿Crees que SuperOven puede considerarse un pionero innovador en electrodomésticos de grado profesional para el hogar? ¿Cómo imaginas el futuro de la cocina doméstica?

Desde mi punto de vista, absolutamente: SuperOven es sin duda uno de los pioneros en este campo. Su fortaleza reside en llevar a las cocinas cotidianas herramientas que no comprometen, ofreciendo calidad y rendimiento de nivel profesional incluso en un entorno doméstico.

En años pasados, presenciamos un período dominado por el consumismo desenfrenado, que llevó a una verdadera "guerra de precios" y a una drástica disminución de la calidad de las herramientas de cocina y electrodomésticos para el hogar. La idea de que, simplemente porque uno no es chef profesional, deba conformarse con herramientas de baja calidad no tiene sentido. Por el contrario, invertir en utensilios de calidad asegura no solo un mejor rendimiento, sino también longevidad, reduciendo así el desperdicio y el consumo de recursos. Es preferible tener un producto que requiere más recursos para producir pero dura diez años, en lugar de un artículo de baja calidad destinado a romperse después de unos meses.

Por esta razón, considero esencial el trabajo de Unox Casa: llevar excelencia y durabilidad a las cocinas domésticas, desmitificando la noción de que la calidad "profesional" está reservada solo para restaurantes.

En cuanto al futuro de la cocina doméstica, imagino una creciente internacionalización: ingredientes, técnicas y herramientas de diferentes culturas entrando en nuestros hogares. Las nuevas generaciones, gracias al acceso instantáneo a la información, están menos atadas a tradiciones rígidas, mezclando diversas culturas culinarias y haciéndolas habituales y familiares.

Los espacios de cocina también evolucionarán: lo que una vez fue un área pequeña y apartada se convertirá cada vez más en el corazón vibrante del hogar, un espacio compartido y abierto. Un entorno que no separa sino que une: como si cada reunión fuera siempre una ocasión especial, cuando todos se reúnen y la cocina se convierte en el centro de la vida.

 


Escuchando a Federico, se tiene la sensación de que su historia personal y la de SuperOven se entrelazan en una sola narrativa: una historia de pasión que se niega a comprometerse, buscando siempre un equilibrio entre innovación y autenticidad. SuperOven no es solo un electrodoméstico; es una herramienta que restaura dignidad y poder al acto cotidiano de cocinar, permitiendo que cualquiera experimente la cocina con el mismo rigor y emoción que un chef profesional.

El futuro de la cocina doméstica reside precisamente en esto: no en replicar lo que sucede en restaurantes con estrellas Michelin, sino en llevar ese mismo sentido de autenticidad y compartir a nuestros hogares. Y si este futuro ya se siente al alcance hoy, es porque herramientas como SuperOven nos recuerdan que la verdadera innovación no le quita el alma a la tradición, la eleva.

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